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De dónde va a venir el próximo boom de los commodities

Es más probable que el punto de inflexión para la inversión en materias primas sea la inflación estructural percibida, especialmente en Estados Unidos.

Trafigura no está teniendo un gran año hasta ahora. El trader de commodities declaró esta semana que el Ebitda del primer semestre hasta marzo se había reducido casi a la mitad.

Sin embargo, más interesantes que las cifras fueron los comentarios de Trafigura. Señaló la extraña desconexión entre la creciente atención que los inversores institucionales prestan a las materias primas y los dudosos fundamentals subyacentes en los metales industriales. Sin embargo, es posible que a los gestores de activos les preocupe más la resistencia de sus carteras que las perspectivas de la oferta y la demanda de cobre o níquel.

Un vistazo a los precios de las materias primas ofrece ciertamente un panorama mixto. El Bloomberg Commodity Index (BCOM), el más popular entre los fondos indexados pasivos, sólo ha subido en torno al 4% en lo que va de año, lo que palidece frente a la renta variable.

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Pero los precios no cuentan la historia completa. Los flujos hacia fondos pasivos de seguimiento de los índices BCOM y S&P GSCI han aumentado notablemente en los últimos seis meses. Los activos gestionados en ambos se sitúan en torno a los u$s135.000 millones, tras registrar el mayor aumento (quizá de una cuarta parte) desde la invasión de Ucrania a principios de 2022.

Por aquel entonces, los temores sobre el suministro de todo tipo de productos, desde gas natural hasta níquel, inquietaron a los inversores, que se apresuraron a aumentar su exposición a la energía. Esta vez, parece que los gestores de carteras ven la resaca del impulso inflacionario de aquel periodo como la mayor preocupación. Los rendimientos de los bonos han subido este año en la mayoría de los países, sobre todo en Estados Unidos, donde residen gran parte de los u$s100 billones de los activos bajo gestión a nivel mundial. Los gestores de carteras macro y multiactivos sienten cada vez más la necesidad de cubrir el riesgo de inflación con materias primas reales.

Royal London, por ejemplo, utiliza materias primas para diversificar el riesgo de su cartera multiactivos para las pensiones que gestiona. Su exposición a las materias primas, de unos u$s5000 millones, es una de las mayores entre las instituciones británicas. Con una ponderación del 5% -la mitad de su máximo-, tiene preferencia por los fondos BCOM, ya que se mueven en la dirección opuesta a la caída de los precios de los bonos.

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La gestora británica ha ido en contra de la tendencia de la mayoría de sus homólogas. Según Bank of America, a principios de este año los activos totales de los fondos de materias primas se habían reducido en una cuarta parte, hasta situarse en torno a los u$s150.000 millones (en dólares de 2007) desde el máximo alcanzado cinco años antes.

El deterioro de la economía china hace improbable que se produzca un fuerte estallido de crecimiento. De hecho, en el último año se han registrado exportaciones persistentes de acero e incluso cobre del país, algo poco habitual en la última década.

Es más probable que el punto de inflexión para la inversión en materias primas sea la inflación estructural percibida, especialmente en EE.UU. Si no se disipa en el próximo año, los inversores a largo plazo se verán obligados a aumentar sus posiciones en materias primas.

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