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¿Hay atraso cambiario? El gráfico que mira el Gobierno para definir el valor del dólar

"Si a vos te preocupa el tipo de cambio real, el nivel de equilibrio depende de qué país tenés", dicen en el equipo económico y miran una serie larga. Los economistas fuera del proyecto oficial advierten sobre el riesgo de apreciación y una devaluación mayor, con efecto en inflación

Hay un tic tac que se oye de fondo en medio de la efervescencia en los mercados financieros. La suba de los bonos y las acciones y la caída del riesgo país reflejan el optimismo de un universo que mira el superávit financiero que ofrece el Gobierno y la audacia para cortar todo gasto por ahora sin costo en las calles a pesar de una recesión pocas veces vista.

Cada vez aparecen más voces de economistas que tienen un acuerdo general con el rumbo al que apunta Javier Milei que están diciendo "guarda" básicamente porque el dólar viene moviéndose muy poco respecto del resto de los precios. Es decir, se está atrasando.

La historia indica que cada vez que eso se profundiza, llega un momento en el que termina pegando un salto brusco. Ya sea porque los que tienen divisas, los exportadores, no consideran conveniente venderlos ya que los pesos que reciben a cambio compran menos que antes. O porque los que pueden dolarizarse lo huelen barato y aceleran su demanda. En cualquier caso, o se ensancha la brecha con las cotizaciones paralelas o termina habiendo otro incremento que pega en la inflación y en la actividad. Más conocido que Bizarrap.

Un desenlace así sería muy costoso en medio del intento de desinflación que está tratando de llevar a cabo La Libertad Avanza. "No vaya a ser cuestión de que por tener una inflación más baja en marzo tengas una más alta en junio", ejemplifica Hernán Lacunza, ex ministro de Economía en la presidencia de Mauricio Macri, que aún lo consulta sobre el rumbo del plan.

Lacunza está obsesionado con que el gobierno actual "no se autoengañe" respecto de que como el dólar casi inmóvil le está permitiendo desescalar el índice de precios al consumidor desde el 25,5% de diciembre hasta el 13,2% de febrero, no vayan a creer que eso se puede hacer para siempre.

"Hay que escuchar las alertas tempranas", insiste. Uno de los indicadores de que el dólar empieza a estar desfasado se da cuando, medidos en dólares, la comida o los productos de limpieza empiezan a ser más caros en la Argentina que en España o en Estados Unidos.

La misma advertencia esgrime Mariano Fernández, desde la Universidad del Cema, que observa que "la entrada de capitales transitorios genera efectos colaterales en la economía", entre los que rápidamente llega que nos convertimos en un país "más caro en dólares", como escribió en La Nación junto a Adolfo Paz Quesada.

"La apreciación cambiaria no es fruto de la entrada de capitales permanentes (inversión) sino que es el resultado de mantener el cepo y brindar condiciones de bajo riesgo para hacer rápidamente ganancias en dólares", insiste.

Por su lado, Carlos Rodríguez, a quién el propio Presidente ha llamado un prócer del liberalismo en la Argentina, referente también de la UCEMA, posteó en X: "El plan Caputo arrancó con devaluación fuerte y subiendo la inflación. En tres meses el país ya es uno de los más caros del mundo en dólares, sin que entren dólares. Una botella de agua mineral en Carrefour Argentina cuesta lo que seis botellas similares en Carrefour Francia. Sobran ejemplos. Algo no está funcionando y va más allá del tipo de cambio".

Por si fuera poco Domingo Cavallo, el mejor ministro de Economía desde la vuelta de la democracia según el jefe de Estado, también escribió en su blog que había que aprovechar la merma en las remarcaciones de precios para empezar a mover el tipo de cambio más rápido que el 2% actual porque de lo contrario se hacía insostenible.

Todas las veces que en las últimas décadas hubo momentos de dólar barato que permitieron bonanzas pasajeras hasta que hubo crisis por cepo, devaluaciones o ambas obligan a prestarle atención a una luz que se enciende en el tablero y dice "riesgo de atraso cambiario". Es lo que están diciendo todos estos expertos que nadie pondría en la vereda de enfrente del programa económico actual.

Sin embargo, ante estos argumentos, en el Banco Central casi que oyen llover porque están convencidos de que la cosa no es como la están planteando los análisis precedentes y ofrecen puntos de vista diferentes. Como si estuvieran a punto de aplicar en este tema el famoso "no la ven". El riesgo va in crescendo.

Altas fuentes del equipo económico aseguran que es equivocado comparar el tipo de cambio real actual con el que había por ejemplo en noviembre pasado. "Si a vos te preocupa el tipo de cambio real, el nivel de equilibrio depende de qué país tenés. Por ejemplo, ese nivel no es el mismo si el déficit fiscal es 5% o 0%", explican.

"Podés observar la historia y comparar contexto de términos de intercambio, estructura de la economía, productividad, y tomar una posición de cuál crees que debería ser tu objetivo", expresan.

El gráfico clave para el dólar

Para defender esa posición, en el edificio de la calle Reconquista -que por ahora no pareciera tener destino de cierre o incendio- usan un gráfico del economista Fernando Marull con la serie larga del tipo de cambio de equilibrio de los últimos 25 años. El promedio de todo ese lapso arroja $930 a valores actuales.

"Yo no compararía el tipo de cambio con el de noviembre pasado porque la estructura de expectativas son diferentes: la incertidumbre respecto del acceso al mercado de cambios es diferente sobre todo para un importador que es el que te valida o no el nivel del tipo de cambio", explican los técnicos que trabajan con el ministro de Economía, Luis Caputo, y su ex socio Santiago Bausili. Apuntan a cotejar con contextos "donde no había cepo o había cepo más laxo".

Por otra parte, la conducción económica no toma de la misma manera el hecho de que haya bienes más caros en dólares que en el exterior. "Era lo que deberíamos esperar", dicen. "Que un ternero cueste la mitad de lo que valía en Uruguay el año pasado, para mí implicaba que el precio en dólares en Argentina iba a subir. Es signo de normalización. Que la gente se desprendiera de bienes al precio que tenían en dólares era más signo de reventar todo con tal de hacerme de un dólar porque era un bien escaso. Si el valor baja quiere decir que no es ya tan escaso", completan.

"El tipo de cambio no puede ser el del país que te gustaría que fuera, sino del que tenés", insiste Lacunza, que repite casi como muletilla del momento: "No hay que autoengañarse".

-¿Por qué decís tanto esa frase?

-Porque gobernar es difícil. Le podés decir al Presidente hay que deslizar más rápido el tipo de cambio, pero habrá más inflación ahora. Tentarse con el atraso cambiario es algo muy posible. Puede llevar a un salto en las expectativas de devaluación.

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