No pueden dejarlo

Por qué Elon Musk no tiene competencia en la carrera espacial y deja a sus clientes sin opciones

Las empresas de satélites quieren competencia. Pero las demoras de hasta un año de parte de otros fabricantes de cohetes las empujan a la órbita de Elon Musk.

Helene Huby quería ser parte de la historia espacial de Europa. Como directora ejecutiva de Exploration Co., un productor de cápsulas espaciales reutilizables. El año pasado había conseguido que su startup tuviera una vacante no muy costosa en el Ariane 6, que debía ser la respuesta europea a los cohetes de SpaceX de Elon Musk. El Ariane 6 tenía que debutar en 2020, pero la Agencia Espacial Europea (AEE) no cumplió el plazo debido a problemas técnicos y excesos de costos. La misión de Huby fue programada para fines de 2022 pero la AEE tampoco cumplió con lo previsto. Ahora la entidad apunta a junio o julio próximos.

Renuente a sufrir más demoras, Huby acudió a NewSpace India Ltd., el brazo empresario de la agencia espacial india, y reservó un vuelo para comienzos de 2024 a pesar del mayor precio y del poco conocimiento de NSIL. "Tenemos que mostrar a los inversores que nuestra tecnología funciona -señala Huby-, y la única forma de mostrarlo es con los vuelos". Huby tiene más confianza en el lanzamiento siguiente de Exploration, previsto para fines de 2024 o comienzos de 2025. Ese será en un cohete de SpaceX, de Musk.

SpaceX concretó 90 lanzamientos en 2023, mientras que sus rivales apenas completaron más de 20.

Los clientes de servicios de lanzamiento afrontan una escasez de cohetes que menoscaba su capacidad de considerar proveedores alternativos. Aparte del ArianeGroup, un emprendimiento conjunto entre Airbus SE y Safran SA, la lista de rezagados incluye a Blue Origin, de Jeff Bezos, la empresa United Launch Alliance de Boeing-Lockheed Martin, y la japonesa Mitsubishi Heavy Industries, todos con programas de avanzada que llevan años demorados. Esos obstáculos crean problemas para las empresas espaciales que buscan entrar en órbita.

La geopolítica dificulta más las cosas para los clientes. Rusia, que alguna vez fue popular entre los operadores de satélites, quedó vedada en gran medida debido a la guerra en Ucrania. Y las restricciones de Estados Unidos a las exportaciones de tecnología impiden que muchas firmas utilicen cohetes chinos.

Todo eso conduce a SpaceX. En 2023 la empresa de Musk efectuó unos 90 lanzamientos hasta noviembre, mientras que sus principales rivales estadounidenses, europeos, indios y japoneses concretaron una veintena.

Esto ayuda a explicar por qué las fallas de Musk, como su apoyo a publicaciones antisemitas en redes sociales, no hicieron tanto daño a SpaceX, como si sucedió en X, su red social. El éxodo de anunciantes de la antigua Twitter "va a matar a la compañía", dijo Musk en una conferencia del 29 de noviembre. Pero a diferencia de los avisadores en X, los operadores de satélites no pueden descartar fácilmente al gigante espacial de Musk. "Si eres alguien que procura lanzar un satélite, estarás a merced de SpaceX", afirma Aravind Ravichandran, fundador de la consultora TerraWatch Space Advisory & Insights, con sede en Toulouse, Francia. "En los próximos años se consolidará esa posición".

Según McKinsey, para fines de 2030 podría haber 27.000 satélites orbitando la Tierra.

Cerca de 7500 satélites orbitaban la Tierra a comienzos de 2023, y podría llegar a los 27.000 para fines de 2030, señala McKinsey & Co., que calcula que la escasez de cohetes podría ser en 2025 de 300 vehículos pesados y 800 medianos. El sector lo sufrirá "al menos hasta fines de la década de 2020 y posiblemente a comienzos de la del 2030", señala Tiphaine Louradour, ex CEO de la compañía de servicios espaciales Spaceflight Inc. y ex presidenta de ILS International Launch Services Inc., que presta soporte a lanzamientos en cohetes rusos.

La falta de vacantes amenaza con acelerar la fusión de startups espaciales, apunta Troy Thomas, director del sector espacial mundial del Boston Consulting Group Inc.. "A las compañías nuevas que tratan de poner su primer satélite en órbita, esas demoras en los lanzamientos realmente pueden complicarles el negocio", comentó.

Los clientes se están quedando sin opciones. Arianespace, subsidiaria a cargo de lanzamientos del ArianeGroup, utilizó en julio el último Ariane.

El faltante dificulta las opciones. El grupo con sede en Tokio Axelspace Corp. abandonó en 2022 el plan de usar un cohete ruso para enviar microsatélites al espacio; ahora espera conseguir disponibilidad en otro lado en 2025. El gobierno surcoreano cedió su lugar en un cohete ruso para lanzar tres satélites. Uno partió en mayo a bordo de un cohete coreano, y otro debería salir en un Vega C a fines de 2024 o 2025. El tercero irá a bordo de un cohete de SpaceX en algún momento de 2025.

La escasez crea oportunidades para advenedizos como Gilmour Space Technologies, startup australiana que confía en lanzar un cohete en el primer trimestre de este año.

Con Shinhye Kang, Heejin Kim y Nicholas Takahashi.

La versión original de esta nota se publicó en el número 363 de revista Apertura.

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