Entrevista

Por qué a Milei nadie le está peleando espacio todavía, según Ana Iparraguirre

De la aceptación pública a la falta de consenso en el Congreso. Las claves de una nueva era en la política argentina.

"Es un momento difícil para hacer análisis, porque hay realmente muchas luchas en el aire y eso requiere creatividad para interpretar los hechos, sin estar sesgados por las cosas que ocurrieron en el pasado", así define la politóloga Ana Iparraguirre los tiempos que corren. Experta en estrategia, campañas electorales locales e internacionales, su labor en América Latina y Estados Unidos le otorgó una visión distintiva por sobre los procesos políticos en la región y en el mundo, pudiendo transpolar algunos aspectos distintivos que hoy marcan la coyuntura argentina. En medio de una ajetreada jornada en la consultora estadounidense GBAO, se hizo de un espacio para conversar virtualmente con APERTURA.

- ¿Qué análisis hace del escenario político actual?

- Hasta este momento veo un escenario de resiliencia. Está ocurriendo un ajuste económico fuerte que la gente lo ve y lo siente. Tres cuartos de los argentinos creen que la economía del país está mal y, aun así, la imagen del Presidente parece ser bastante resiliente y está por encima del 50%, en niveles apenas por debajo de su voto en segunda vuelta. La pregunta es, ¿qué es lo que está pasando en la sociedad que ante un ajuste económico tan grande no aparece un rechazo o una manifestación social negativa fuerte? Y hay varias cosas que explican eso: lo primero es que el deseo de cambio sigue vigente y todavía hay una gran esperanza, en un segmento de la población, de que ese deseo se haga efectivo; por otro lado, me parece que hasta tanto muestre resultados económicos, Javier Milei está haciendo algo que es estratégicamente muy razonable, que es pelear la batalla cultural para tratar de mantener cierto nivel de apoyo simbólico a sus propuestas. A eso se suma, el apoyo que está logrando en los mercados.

- ¿Cuánto tiempo resiste este apoyo social?

- Creo que o la gente empieza a ver un rebote en forma de V; o lo que empiezan a ver son las inconsistencias en la batalla cultural y en la identidad de Milei. Lo que vamos a terminar de resolver con un poco más de claridad, en mayo, es lo que pasa con la política tradicional. Hasta hoy, lo que hay no es dos mitades del país polarizadas. Hay una mitad que está del lado de Javier Milei y del otro lado hay cinco décimos diferentes. Es una oposición muy dividida que, hasta ahora, no ha logrado abroquelarse. La pregunta es si esa oposición logra obtener alguna identidad para abroquelarse en contra de Milei o si sigue dividida. Esta confrontación con los gobernadores y con la política, que se estuvo viendo desde principio de año, va a tener algunos indicios de hacia dónde va a cuando pase mayo.

- ¿Es realmente un "consenso social" o se está dando cierto conformismo porque no hay alternativa de oposición?

- Tal vez las dos cosas. Creo que no hay un consenso social de hacia dónde tiene que ir el cambio. Si hay una definición muy fuerte de la mayoría de las personas, que quieren un cambio drástico. Hay puntos de mayor consenso como, por ejemplo, la reducción del gasto público y hay otros puntos como la dolarización, el ajuste a los jubilados o las privatizaciones, que no tienen el mismo nivel de aceptación, y están por debajo del 50 por ciento de aprobación que tiene el Presidente. Aunque no hay claridad sobre ese cambio, aunque quieren ver algo moviéndose en una dirección diferente.

- ¿Cómo ve a la oposición?

- Es interesante que en este último tiempo se esté discutiendo el liderazgo del PRO, que fue el partido que lideró la coalición opositora durante muchos años. Todavía no termina de estar bien definido cómo va a ser ese liderazgo, quiénes van a estar adentro y quiénes van a estar afuera. Y en el PJ pasa algo similar; tampoco queda claro quién va a conducir ese proceso; si va a ser un proceso de resistencia o si va a ser un proceso de renovación.

- ¿Por qué cree que Milei desestabilizó tanto a las otras fuerzas?

- El peronismo tuvo una derrota épica, la cual creo que están tratando de interpretar y recomponerse. Pero, a diferencia de otras derrotas, como la del 2015 con Macri, ahora perdió gran parte de su base electoral que estaba formada por los jóvenes y los más pobres. En parte, deben reconocer las falencias en los gobiernos, en las políticas que presentaban y en qué ofrecen hacia adelante. Esto no puede ser lo mismo que en el pasado. Tienen que encontrar una nueva forma de contar la historia, o de cantar la canción que ya hicieron. Están en ese proceso de búsqueda que no es fácil. Pero ojo, creo que no fue fácil tampoco para Cambiemos, donde lo que termina afectándolo son dos coaliciones que se retroalimentaban, una a la otra: kirchneristas y antikirchneristas. Y en el momento en que el kirchnerismo deja de ser una amenaza, no encuentran un poder explicativo, no encuentran su razón de ser. Ahora, tienen que encontrar su razón de ser en este nuevo mundo. Milei está pintando en una hoja en blanco, pero nadie le está peleando espacio todavía. En política los espacios nunca permanecen vacíos, así que en algún momento alguien lo va a ocupar. De lo que sí tengo bastante certeza es que un fracaso de Milei no implicaría una vuelta al pasado, sino que implicaría una reforma, implicaría algo nuevo sustituyéndolo, pero que no necesariamente va a tener la misma forma de lo que nos gobernó en el pasado.

- ¿Hasta cuándo puede gobernar sin un consenso en el Congreso?

- Muchos decían que iba a gobernar uno, dos o tres meses, pero sigue. Evidentemente él tiene la intención de lograr algún tipo de acuerdo en el Congreso y ahí hay una tensión. Javier Milei no tiene un sustento institucional, más allá de la investidura presidencial. No tiene apoyo ni en el Senado, ni en los juzgados, y tiene cero gobernadores en su cuerpo político. Entonces está tratando de tender algunos puentes para lograrlo. Para lograr ese apoyo con la "casta", tiene que traicionar o negociar algunas de sus ideas más políticas. Pero, para mantener el apoyo de la opinión pública, mientras no vengan los resultados económicos, tiene que tratar de mantener sus ideas lo más puras posibles y mantenerse en esta batalla cultural. Entonces, está regulando esa tensión entre: cuánto cedo para tratar de que me den los apoyos institucionales para poder tener los logros económicos que eventualmente voy a necesitar, y cuánto alimento la batalla cultural para poder extender mi apoyo lo más posible en el tiempo, hasta que vengan los resultados económicos. Esa es la tensión con la que está jugando.

- ¿Cuánto oxígeno le queda al Presidente hasta que lleguen resultados económicos fuertes y cuánto va a perder de sus batallas culturales en el camino?

- Yo no lo sé. Lo que estamos viendo es una paciencia mayor. Yo he visto en investigaciones en otros países o estudios que se han hecho en Europa, que la gente suele ser tolerante a las conductas autocráticas de los líderes cuando este líder es de su mismo color político y tiene su misma identidad. Si, además, ese líder y la persona es de un partido de derecha o de extrema derecha, la tolerancia es aún mayor. De esta manera, Milei tiene una base de apoyo que debería mantenerse si se repite este tipo de conductas. Por ahora, no está tan claro que, si pierde a Milei eso pueda beneficiar a alguien. No está claro que el Pro se beneficie si le va mal a Milei, o puede que ya está tan intoxicado con sus ideas que, si le va mal a Milei también sería un fracaso.

- ¿El kirchnerismo se beneficiaría de un posible fracaso?

- Según las encuestas, la gente tiene muy presente el recuerdo del mal gobierno del kirchnerismo y, le echa más la culpa de lo que está pasando al kirchnerismo y a Alberto Fernández que a Milei. Entonces tampoco se podría beneficiar. No queda en claro quién se beneficiaría de que le vaya mal a Milei.

- ¿Qué cree que va a pasar con el DNU, va a quedar un DNU más diluido?

- Yo veo que hay una vocación de negociación por parte del Presidente y por parte de los diputados. Me parece que la posibilidad de llegar a un acuerdo está. Quizás como nunca antes, porque los dos se ven amenazados. Los dos creen que necesitan este acuerdo. La gran dificultad está en la fragmentación del Congreso, donde debe haber una articulación clara de lo que quieren. Tampoco saben cómo actuar con alguien que está negociando con otras reglas. La voluntad está, pero hay dificultades logísticas para que se puedan implementar.

- ¿Y con los gobernadores va a poder?

Con los gobernadores pasa algo similar. Yo cuestionaría un poco esa presunción de que los diputados de la provincia responden a los gobernadores. Eso no es tan lineal como se interpreta. Cerrar un acuerdo con los gobernadores no necesariamente significa que vaya a lograr el apoyo que necesita en el Congreso. De todos modos, es un primer paso y cualquier triunfo de apoyo de los gobernadores por encima de cero es un triunfo. 

Temas relacionados
Más noticias de Javier Milei

Las más leídas de Apertura

Las más leídas de Negocios

Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.